Noticias
Roatán como polo biomédico: la apuesta de Honduras Próspera Inc por la medicina que Latinoamérica necesita
Por Próspera Team6 min de lectura

El BioHub de Honduras Próspera Inc, desarrolladora de la plataforma de gobernanza e inversión de Próspera ZEDE, busca que la región pueda, y deba, producir en Honduras la ciencia médica que hoy tiene que importar
Hay una pregunta que queda flotando después de recorrer los grandes campus biomédicos del mundo, Boston, San Diego, Oxford, Navarra, Luxemburgo: ¿por qué Latinoamérica no tiene algo así? Lugares donde el laboratorio y la clínica hablan el mismo idioma, donde un investigador puede cruzar la calle y hablar con un médico que aplica hoy lo que él descubrió ayer.
Juan Pablo Arocha, jefe del BioHub en Honduras Próspera Inc, tiene una respuesta directa: “No por falta de talento. No por falta de enfermedades que resolver. Sino por falta de un entorno que permita que la innovación avance a la velocidad que los pacientes necesitan”.
Ese entorno es lo que el BioHub de Honduras Próspera Inc está construyendo en Roatán, Islas de la Bahía.
Una historia que lo dice todo
En octubre de 2025, la Fundación Pérez Scremini de Uruguay escribió una de las páginas más importantes de la medicina latinoamericana reciente. Diana fue la primera paciente en recibir en América Latina la terapia CAR-T: una inmunoterapia que extrae los propios linfocitos T del paciente, los modifica genéticamente para que reconozcan y destruyan las células tumorales, y los reintroduce en el organismo. Una única dosis. Sin riesgo de rechazo. Con tasas de respuesta que saltaron de menos del 10% con tratamientos convencionales a entre el 50% y el 70%.
Diana era la última opción antes de los cuidados paliativos. Hoy volvió al liceo. Se fue de vacaciones.
“Es exactamente el tipo de historia que ilustra de qué hablamos cuando decimos que la innovación médica avanzada no es medicina para ricos: es la medicina que, si la desarrollamos bien y rápido, deja de serlo”, señala Arocha. Uruguay lo logró apostando por la investigación local, con infraestructura propia y talento propio. El resultado fue gratuito y disponible para cualquier paciente que cumpliera los criterios clínicos.
La conclusión que extrae el jefe del BioHub es precisa: “El BioHub de Honduras Próspera Inc quiere ser el lugar donde la próxima Diana de Honduras, o de Guatemala, o de Colombia, no tenga que esperar a que esa tecnología llegue desde fuera. El lugar donde se desarrolle aquí, para que llegue antes””.
El problema de fondo: Honduras investiga poco
Los números son elocuentes. Según datos del Banco Mundial, Honduras destina apenas el 0,06% de su PIB a investigación y desarrollo, el equivalente a unos 22 millones de dólares sobre una economía de 37.000 millones, una de las tasas más bajas del hemisferio. La consecuencia directa es la dependencia: los tratamientos llegan tarde, las tecnologías llegan caras, y el sistema de salud espera que otros investiguen para después importar.
Para Arocha, el BioHub no es una respuesta cosmética a ese problema. “Es una intervención estructural. Al atraer inversión privada en ciencia biomédica aplicada, tiene el potencial de duplicar la capacidad de investigación del país sin depender del presupuesto público”, explica. Genera además empleos de alta calificación (investigadores, técnicos de laboratorio, gestores de ensayos clínicos) y ancla talento científico que hoy no encuentra dónde desarrollarse en la región sin emigrar.
La lectura de largo plazo es igualmente clara: diversificar una economía que aún descansa sobre remesas, maquila y agroexportación, añadiendo un sector que en las próximas dos décadas será de los más dinámicos del mundo.
“Los de tierra firme van a venir a la isla”
La visión del BioHub converge con la hoja de ruta que Erick Brimen, CEO y cofundador de Honduras Próspera Inc, trazó en una entrevista reciente desde Roatán.
“Lo que estamos empezando a ver ya, gracias a las innovaciones que está catalizando Próspera, es que gente de allá viene para acá”, afirma Brimen. “En unos 5 ó 10 años, con el Centro Médico Internacional de Roatán, los de tierra firme, si quieren la mejor salud, van a venir a la isla”, argumenta el CEO.
No es la única proyección que sitúa a Roatán como hub regional del conocimiento. “En un futuro no muy lejano, 5–10 años, la idea es tener una universidad de clase y talla mundial aquí, donde gente de afuera compita para venir a Roatán a estudiar lo mejor, tanto en el ámbito de turismo como de biomarítimo y médico”, añade.
La analogía que Brimen usa para enmarcar esa visión remite a los grandes modelos de desarrollo del siglo XX: “Roatán tiene todas las razones del por qué puede llegar a ser como el Hong Kong de la región: esa base que atrae el capital y el talento internacional y nacional, desde donde se proyecta para el resto del país y la región”. Y agrega: “¿Sabías que Singapur era un país más pobre que Honduras y, gracias a las reformas que implementaron, en menos de una generación se convirtió en uno de los países más prósperos del mundo? Roatán será eso para la región”.
Por qué Próspera ZEDE es el lugar
Los grandes campus biomédicos del mundo nacieron donde nacieron porque necesitaban un entorno que permitiera hacer ciencia rigurosa, rápido, con marcos regulatorios predecibles y colaboración internacional fluida. Arocha sostiene que Honduras Próspera Inc, empresa desarrolladora de Próspera ZEDE, ofrece exactamente eso: “La capacidad de crear ese entorno desde cero, diseñado para este siglo, en una región que lo necesita con urgencia”.
Y lo que se desarrolle aquí no está pensado para quedarse dentro de los límites de la ZEDE. “Lo que aquí se desarrolla está diseñado para transferirse al resto del país: los protocolos, los datos, el talento formado, y los tratamientos mismos. Lo que se investigue aquí estará disponible antes para Honduras que si se esperara a que llegara desde fuera”, sostiene Arocha.
Brimen comparte esa lógica de irradiación desde la isla hacia tierra firme. Su lectura sobre el rol del arrecife en la historia económica de Roatán sirve de marco para entender qué significa el BioHub dentro de la apuesta más amplia de Honduras Próspera Inc: “Si el arrecife fue lo que la naturaleza les dio, Próspera es una invención humana. Lo que el arrecife ha representado para el turismo y para el orgullo de la isla, lo tiene que ser ahora la capacidad que hemos tenido de ser innovadores”, añade.
La historia se repite: lo experimental de hoy, el derecho de mañana
Arocha cierra su argumento con la perspectiva que da la historia de la medicina: “Toda gran revolución empezó como innovación avanzada. La anestesia fue experimental. Los trasplantes de órganos, ciencia ficción. La fertilización in vitro, polémica y cara. Hoy, los tres son derechos universales presentes en sistemas sanitarios de todo el mundo”, argumenta el jefe del BioHub.
Las terapias personalizadas, la biotecnología y la cirugía avanzada de hoy están repitiendo ese mismo patrón. Y la región ya tiene su primera prueba concreta con el caso de Diana en Uruguay.
“Las empresas afincadas en Honduras Próspera Inc no hacen medicina para unos pocos. Hacen la medicina que, si la bloqueamos hoy, llegará más tarde y peor al sistema público. Hacen las técnicas que mañana serán la medicina de todos”, dice Arocha.
La conclusión, en palabras de Arocha, no admite ambigüedad: “Lo que hoy es innovación avanzada, mañana será un derecho básico. Esa es la historia de la medicina. Y esa es la apuesta que estamos construyendo juntos en Próspera”.