Comunidad
Alejandra Chang, conexión humana en Próspera
Por Próspera Team6 min de lectura

Para Alejandra Chang, vicepresidenta de Fundación Próspera, el sentido profundo de su trabajo se resume en una idea sencilla: “Esa conexión humana no me la da ni una computadora ni un aparato electrónico, sino que la cara humana puede realmente hacer crecer un proyecto que tenga un impacto en la vida de él o ella y sus familias, y al final todo el ecosistema hondureño”.
Desde esa convicción dirige una fundación que, según explica, funciona como un puente entre dos mundos que no siempre se encuentran: la innovación y el emprendimiento. Su labor consiste en tender ese vínculo para que el talento hondureño encuentre, en casa, las condiciones para crecer.
De los premios a las mentorías: un modelo que acompaña
Uno de los ejes de trabajo de la Fundación es el impulso a talento emergente a través de concursos por rubro. El año pasado, recuerda Alejandra, el foco estuvo en el diseño de modas: “Tuvimos cuatro ganadores, le dábamos el premio, las mentorías”.
Pero el enfoque ha evolucionado. La entrega en efectivo, señala, dejó de ser el horizonte final del acompañamiento. “Hoy en día no solo estamos trabajando por darle un premio en efectivo a ese diseñador. Los ganadores, nuestro CEO con su visión cree que ellos tienen algo más que dar por Honduras, y eso es una combinación de mentorías y de programas también enfocados al beneficio social”, afirma.
La idea es clara: cada ganador no es solo un beneficiario, sino un potencial multiplicador de impacto en su comunidad.
Próspera Learning Center: reforzar desde la base
Entre los proyectos que Alejandra destaca está el Próspera Learning Center, un espacio orientado al desarrollo integral de niños y jóvenes. Allí se imparten clases de inglés y capacitaciones en áreas tecnológicas, con una meta concreta: que los estudiantes no se queden únicamente con el currículo básico, sino que cuenten con herramientas adicionales para proyectarse.
“Podamos reforzarles para que el día de mañana sean unos estudiantes brillantes y puedan tener esa capacidad para crecer, emprender”, resume.
El deporte como formación de capacidades blandas
La Fundación también patrocina un equipo de fútbol, una decisión que Alejandra defiende con argumentos que trascienden lo deportivo. Lejos de considerarlo una actividad menor, subraya el valor formativo del juego: “En realidad ayudan en sus capacidades blandas, y realmente pueden crecer, porque esa visión estratégica, táctica que tienen cuando están jugando o haciendo cualquier otra cosa, se los puede dar a través del deporte”.
Es otra forma de inversión en capital humano, en la que el campo de juego se convierte en aula complementaria.
Alianza con la UTH: emprender desde el ecosistema
La Fundación ha firmado una alianza con la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH) para patrocinar el concurso de emprendimiento Activados. La dinámica identifica a diez equipos finalistas, integrados por entre dos y seis personas, que desarrollan un producto o proyecto mínimo viable bajo un esquema de innovación.
Alejandra Chang insiste en la diferencia entre patrocinar y acompañar: “No solamente nos estamos quedando en un simple patrocinio y entrega de efectivo para los muchachos, sino que un acompañamiento en el que conozcan el ecosistema en el que opera Próspera y que puedan emprender desde acá para hacer crecer su negocio”.
El concurso se convierte así en una puerta de entrada al ecosistema: los jóvenes emprendedores no solo reciben recursos, sino también contexto, redes y exposición a una plataforma que puede potenciar sus ideas.
“Una ventana al mundo” para el talento hondureño
Al mirar el conjunto de su labor, Alejandra Chang sintetiza lo que representa el proyecto desde su experiencia cotidiana: “Próspera para mí es una ventana al mundo, en donde hondureños se pueden dar a conocer en el extranjero, y creo que ese potencial fácilmente lo pueden aprovechar cualquier persona. No es algo intangible, es algo que está ahí para beneficio de nosotros, de todos los hondureños”.
En su voz, Fundación Próspera aparece menos como una estructura institucional y más como un instrumento concreto: Para Alejandra Chan, vicepresidenta de Fundación Próspera, el sentido profundo de su trabajo se resume en una idea sencilla: “Esa conexión humana no me la da ni una computadora ni un aparato electrónico, sino que la cara humana puede realmente hacer crecer un proyecto que tenga un impacto en la vida de él o ella y sus familias, y al final todo el ecosistema hondureño”.
Desde esa convicción dirige una fundación que, según explica, funciona como un puente entre dos mundos que no siempre se encuentran: la innovación y el emprendimiento. Su labor consiste en tender ese vínculo para que el talento hondureño encuentre, en casa, las condiciones para crecer.
De los premios a las mentorías: un modelo que acompaña
Uno de los ejes de trabajo de la Fundación es el impulso a talento emergente a través de concursos por rubro. El año pasado, recuerda Alejandra, el foco estuvo en el diseño de modas: “Tuvimos cuatro ganadores, le dábamos el premio, las mentorías”.
Pero el enfoque ha evolucionado. La entrega en efectivo, señala, dejó de ser el horizonte final del acompañamiento. “Hoy en día no solo estamos trabajando por darle un premio en efectivo a ese diseñador. Los ganadores, nuestro CEO con su visión cree que ellos tienen algo más que dar por Honduras, y eso es una combinación de mentorías y de programas también enfocados al beneficio social”, afirma.
La idea es clara: cada ganador no es solo un beneficiario, sino un potencial multiplicador de impacto en su comunidad.
Próspera Learning Center: reforzar desde la base
Entre los proyectos que Alejandra destaca está el Próspera Learning Center, un espacio orientado al desarrollo integral de niños y jóvenes. Allí se imparten clases de inglés y capacitaciones en áreas tecnológicas, con una meta concreta: que los estudiantes no se queden únicamente con el currículo básico, sino que cuenten con herramientas adicionales para proyectarse.
“Podamos reforzarles para que el día de mañana sean unos estudiantes brillantes y puedan tener esa capacidad para crecer, emprender”, resume.
El deporte como formación de capacidades blandas
La Fundación también patrocina un equipo de fútbol local, una decisión que Alejandra Chang defiende con argumentos que trascienden lo deportivo. Lejos de considerarlo una actividad menor, subraya el valor formativo del juego: “En realidad ayudan en sus capacidades blandas, y realmente pueden crecer, porque esa visión estratégica, táctica que tienen cuando están jugando o haciendo cualquier otra cosa, se los puede dar a través del deporte”.
Es otra forma de inversión en capital humano, en la que el campo de juego se convierte en aula complementaria.
Alianza con la UTH: emprender desde el ecosistema
La Fundación ha firmado una alianza con la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH) para patrocinar el concurso de emprendimiento Activados. La dinámica identifica a diez equipos finalistas, integrados por entre dos y seis personas, que desarrollan un producto o proyecto mínimo viable bajo un esquema de innovación.
Alejandra Chang insiste en la diferencia entre patrocinar y acompañar: “No solamente nos estamos quedando en un simple patrocinio y entrega de efectivo para los muchachos, sino que un acompañamiento en el que conozcan el ecosistema en el que opera Próspera y que puedan emprender desde acá para hacer crecer su negocio”.
“Una ventana al mundo” para el talento hondureño
Al mirar el conjunto de su labor, Alejandra sintetiza lo que representa el proyecto desde su experiencia cotidiana: “Próspera para mí es una ventana al mundo, en donde hondureños se pueden dar a conocer en el extranjero, y creo que ese potencial fácilmente lo pueden aprovechar cualquier persona. No es algo intangible, es algo que está ahí para beneficio de nosotros, de todos los hondureños”.